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RECONSTRUCCIÓN DE UNA ISQUEMIA CEREBRAL

" RECONSTRUCCIÓN DE UNA ISQUEMIA CEREBRAL I "

Rompí a llorar. Marqué un número telefónico y esperé. Me contestó una voz amiga.

" ¿ Puedes decirme cuál es mi número telefónico ?" , pregunté.

" Anita, jaja, qué pasa ? Estás bien ?, "contestó una voz conocida y amigable.

" No sé, olvidé mi número telefónico y no sé el nombre de mi calle, tampoco sé mi nombre ni dónde vivo, " dije.

" Ven, Anita, " me contestó la voz conocida y amigable.

" Pero no sé donde estoy, ni donde estás tú, " contesté. Colgué y me acosté a dormir.

Cuando desperté, no recordaba nada, pero al otro día, al ir a trabajar, la secretaria, que había atendido mi llamada se sentó conmigo y reconstruimos todo. Pero guardamos el secreto. Nadie nos hubiera creído.

Volví a olvidar hasta unos seis años después, con mi segunda isquemia. Allí me di cuenta de lo que me había pasado.


" RECONSTRUCCIÖN DE UNA ISQUEMIA CEREBRAL II "

Lloré, lloré a lágrima viva. Otra vez. " Qué pasa, Anita ? " me preguntaron.

" No sé quién soy, dónde estoy y quiénes son uds," dije.

" Tranquila, quieres que llamemos a alguien ? "

" No, no...no debo llamar a nadie."

" Por qué ?"

" No sé, sólo sé que no debo llamar a nadie. "

" Te acompañamos a tu casa "

Me acompañaron hasta una cuadra de casa, donde dije que ya reconocía el lugar. Sé que entré, me cambié de ropa, con prendas que no reconocía, y me fui a trabajar.

¿ Cómo supe adónde tenía que ir ? De eso me enteré mucho más tarde, cuando consulté a un médico en Córdoba que me dijo que las cosas mecánicas, habituales, en esos casos se realizan sin darse cuenta, mecánicamente. También todo lo que sigue lo hice por costumbre.

Cuando entré a los consultorios, donde trabajo todos los días, sabía dónde estaba y qué tenía que hacer. Así es que fui a tres bancos, realicé tres depósitos, guardé los

comprobantes en sus respectivas carpetas y volví a casa. Pero olvidé todo lo que había hecho.

Al otro día, supe que se me había borrado un día, y me dediqué a reconstruirlo con la ayuda de las personas que estuvieron conmigo.

Desde entonces me saco una foto de vez en cuando con ropa conocida, para reconocerme, por si me olvido.


" RECONSTRUCCIÓN DE UNA ISQUEMIA CEREBRAL III "

Lloré otra vez. Parece que todo comienza con un llanto. Esta vez estaba en el consultorio donde trabajo por la mañana. La secretaria no era la misma de las otras dos. Ella me llevó a uno de los consultorios vacíos y me dio agua. Esta vez no pudimos evitar que mi hijo y mi nuera se enteraran. Me llevaron a su casa.

Allí, sólo recuerdo estar rodeada de oscuridad, un plato con zapallo coreanito y yo comiendo, nada más.

Luego recuerdo retazos de idas y venidas a distintos nosocomios en donde ninguno me quería atender, hasta que volvimos a casa de mi hijo.

Al otro día, casi todo se había borrado y aclarado. Borrado, porque no recordaba casi nada y aclarado porque me contaron las partes que no recordaba.

Una anécdota graciosa es que Martín, mi nieto, cada vez que yo repreguntaba sobre dónde estaba y quién me había llevado allí, él comentaba: " para qué le aclaras si se va a volver a olvidar ".

El Dr Fortessa, del sanatorio Allende, en Córdoba, me dijo que eran pequeñas isquemias, que no me preocupara, que sólo producían amnesia global transitoria AGT.

Sigo sacándome fotos de vez en cuando, por si acaso, para no olvidar quién soy. Y cambio de vestuario pues no reconozco mi ropa.

Autor Ana Ulhela



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